Mentalidad de escasez: 5 síntomas para identificarla

¿Sientes que tienes mentalidad de escasez? Cuando se es emprendedor, sobre todo, los pensamientos de escasez son uno de los principales enemigos más difíciles de vencer.

Y es que, como lidiar con esa vocecita interna que te repite una y otra vez que no estás lo suficientemente apto como para afrontar un proyecto. ¿También te sucede?

Pues déjame decirte que ya es momento de que calles a ese enemigo interno que te está jugando en contra y no te deja dar el 100% en tu negocio.

Pero, ¿cómo sé que tengo mentalidad de escasez? Hay ciertos síntomas que le caracterizan.

Hoy vamos a describir cómo identificar los pensamientos de escasez para que comiences a erradicarlos desde ya. ¡Continúa leyendo!

¿Qué es la mentalidad de escasez?

Aunque este es un término que se ha popularizado en los últimos años, puede que aún no entiendas en sí en qué consiste este gran enemigo. Así que comencemos a definirlo.

La mentalidad de escasez es una (o muchas) creencia(s) limitante(s) que se apodera de tu mente y tiene la capacidad de hacerte sentir miento, agobio y, en el peor de los casos, inmovilidad por temor a fallar o a que tus proyectos no den los resultados deseados.

Básicamente, son pensamientos de escasez que tratan de justificar (desde el lado negativo) el porqué no podrás conseguir ese gran propósito que tienes. Sin embargo, también pueden llevarte al punto de envidiar el éxito ajeno. Como ves, es un gran enemigo.

¿Cómo se presenta en los negocios? Con frases como las siguientes:

  • Hay mucha competencia, no podré destacar;
  • Ya todo está creado, ¿cómo puedo innovar? ¡Es imposible!;
  • No tengo suficiente capital, así no puedo comenzar;
  • El mercado ha cambiado, no podré resistir tantos cambios;
  • Tengo muchos gastos, mañana emprendo;
  • ¿Éxito? ¡Eso no existe!;
  • No me alegro porque sé que, en algún momento, algo me saldrá mal.

Y como estos ejemplos te puedo mencionar muchos más que están asociados a la mentalidad de escasez.

No son más que excusas y falsos argumentos que nacen y se alimentan con el miedo. Estos enemigos internos no te dejan avanzar, te atacan de manera constante y te impiden dar el todo de ti. Pero solo es tu miedo hablando. 

Es una vocecita interna que tú mismo estás alimentando, nadie más. Por eso, solo tú tienes la potestad para decirle hoy: «¡YA NO MÁS!, yo sé que puedo y lo lograré».

No estás solo, yo estoy aquí contigo para apoyarte.

5 síntomas de los pensamientos de escasez

En líneas anteriores te comenté, en esencia, las excusas propias de una mentalidad de escasez.

Sin embargo, hay síntomas puntuales que te pueden ser más sencillos de identificar para corroborar que este enemigo está alojado en tu mente. Fíjate:

1- Te molesta el triunfo ajeno

Te repites a diario que el éxito es una utopía inalcanzable, pero si alguien a tu alrededor comienza a tener éxito, te molestas. ¿Te suena? Así funcionan las creencias de escasez. 

Y es que una de las peores actitudes que produce un pensamiento de escasez es el gozo por el fracaso o la caída de terceros.

Si te alegraste porque un amigo se arriesgó por una idea de negocio y no todo salió como esperaba, se te nota la mentalidad de escasez.

*Tip: busca a un mentor que te sirva de guía para animarte a tomar la acción.

2- Te comparas con otras personas

«Su negocio ha tenido más éxito que el mío», «mis ventas son insignificantes al lado de las de él o ella», «está consiguiendo más triunfos que yo, ¡qué rabia!».

Las frases anteriores son producto de creencias de escasez. Una persona con mentalidad de carencia suele compararse, desde el punto de vista negativo, con otras personas. Se concentra en destacar sus puntos negativos y solo se lastima a sí mismo.

Tip: cuando te compares con otra persona, hazlo de manera positiva. No todas las personas tienen un crecimiento al mismo ritmo. Inspírate. Tú también puedes lograrlo.

3- Dices ser una persona realista

A ver, está bien que mantengas los pies sobre la tierra, ¡te felicito por ello! Pero esto no es motivo para que repitas que eres una persona «realista» cuando eres «pesimista».

Dices que no te alegras de un triunfo propio, porque seguro algo está por salir mal. No emprendes porque dices que es muy arriesgado, y tú eres «realista» y sabes que no funcionará.

Estos son pensamientos de escasez que no te dejan avanzar.

Tip: no confundas ser «realista» con ser «pesimista». En la industria de los negocios, más en el área de finanzas, siempre debes contemplar un escenario optimista y pesimista. Pero son hipotéticos; porque esto te permite tomar previsiones. Hazlo tú también, toma ese «realismo» para accionar a tu favor.

4- Te excusas

La mentalidad de escasez se basa en las excusas.

Si sientes temor de emprender, te excusas (¡hay mucha competencia!). Si ves que otra persona tiene más formaciones en su haber, te excusas (¡yo no estoy preparado!).

Los falsos argumentos se convierten en un arma defensora. Si alguien intenta animarte para que des todo de ti, te sientes atacado y te excusas, ¿cierto? ¡Ya no más!

Tip: erradica el esqueísmo de tu vocabulario si lo vas a usar como excusa (es que no tengo tiempo, es que no tengo dinero, es que es muy arriesgado, es que…). ¡Da ese paso!

5- Eres conformista

«Esta es la realidad que me tocó vivir. No puedo hacer nada». Claro que puedes cambiar tu presente, lo único que ya no puedes cambiar es el pasado. ¡Anótalo!

Los pensamientos de escasez provocan que el conformismo se apodere de tu habla. Te escudas en el hecho de que tu presente no es como el de otros. Y que, por eso, debes aceptar tu realidad sin intentar cambiarla. ¡Falso, sí puedes!

Tip: tú puedes conseguir todo lo que te propongas. Decrétalo. Abraza tu recorrido, siéntete agradecido y orgulloso de tus raíces. Pero sueña.

La mentalidad de escasez es tu gran rival. ¿La vas a seguir alimentando? Tú eres el único que tiene el poder de cambiar.

¡Hazlo!

Posts relacionados